Consumir bebida alcohólicas se ha considerado algo socialmente aceptado no sólo dentro de nuestro país sino también alrededor del mundo. Pero no es ese el problema que estamos planteando, sino más bien el por qué los adolescentes están más expuestos a esta práctica que décadas atrás solamente las realizaban los adultos.
En los últimos años, gracias a la fuerte muestra de publicidades de cervezas, energizantes y vinos, entre otras cosas, se ha incrementado el consumo de alcohol por parte de las personas que tienen entre 13 y 20 años. "Se culturalizó la previa en la mayoría de los jóvenes de entre 13 y 20 años, que es la franja más riesgosa. No tomar alcohol para divertirse o desinhibirse, sino netamente para quebrar. Llegan a los boliches ya intoxicados, generando situaciones de riesgo para ellos y para el resto de las personas", comenta Aldo Dománico, coordinador del Programa Nacional de Prevención y Lucha frente al Consumo de Alcohol, dependiente del Ministerio de Saluda de la Nación.
Esto se da debido a que en las mismas se muestra siempre un clima de fiesta y diversión entre personas que parecen ser adolescentes pero que no lo son. "Yo hacía la previa y me terminé arruinando el cuerpo... en el momento te matás de risa tomando y tomando. Después viene la parte fea... en la que escuchás sentado al médico diciéndote qué vas a poder hacer y qué no durante toda tu vida", cuenta Matías Casares, uno de los jóvenes que respondió una pregunta realizada por Infobae vía Facebook sobre por qué los adolescentes se reúnen a tomar en las "previas" a la salida del boliche.
"La previa empezó porque en los boliches todo sale el doble y como la mayoría solo sale a tomar y no quiere gastar mucho, aprovechan para tomar en la calle y ya entran borrachos al boliche. Ahí se descontrola todo con lo que toman y fuman (drogas y demás yerbas). Cuando sale un amigo muy borracho te matás de risa, pero los demás ven que da lástima. Ahí te das cuenta de que no vale de nada tomar tanto, pero la presión de los amigos hace que todos los fines de semana hagas una y otra vez la previa sin medir que de a poco vas destruyéndote", responde Ariel Carr desde Facebook.
En cuanto a las pautas comerciales, el Jefe de Toxicología del Hospital Fernández y profesor de la UBA en la especialidad, Carlos Damin, expresa: "Las publicidades de bebidas alcohólicas no utilizan actores menores de 18 años porque está prohibido, pero son hombres de 30 que parecen de 17".
Prácticamente todos los spots publicitarios de fernet, cerveza y espumantes están claramente destinados a un público adolescente, y casi todos apuntan a lo mismo: asociar alcohol con fiesta, placer y felicidad.
"Hace 20 o 25 años el vino era la principal bebida alcohólica consumida. Pero a fines de los ochenta se instalaron las cerveceras en Argentina, con campañas publicitarias destinadas al target adolescente. En ese momento era bajo el consumo de cerveza, pero en cinco años se quintuplicó la ingesta por litro y por persona", indica el psicoanalista de la Asociación Psicoanalista Argentina y Presidente Honorario del Capítulo de Drogodependecia y Alcoholismo de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, Javier Didia Attas.
Por otra parte se ha dejado de cumplir y aceptar las reglas de los comerciantes de no vender alcohol a menores de 18 años, ya sea en kioscos, supermercados o inclusive en los boliches sin obviar las matinés. Las previas se han convertido en una costumbre en aquellos que antes de salir a bailar lo único que quieren hacer es tomar ya que en los locales bailables todo es más caro, pero a veces eso no queda ahí, en los mismos siguen bebiendo y cada vez más con drogas tales como el rivotril.
Un estudio proveniente de la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones de la provincia de Buenos Aires (Spadla) del año 2001 indica que nuestro país tenía más de 1.265.000 alcohólicos mayores de 16 años, pero lo sintomático del futuro nada promisorio es que tenía más de 800.000 menores de entre 12 y 15 años que ya consumían alcohol regularmente.
En la provincia de Buenos Aires la encuesta anual realizada por la Spadla el año último arrojó que el 75% de los bonaerenses comienza con las bebidas alcohólicas antes de los 18 años.
Esta precocidad pone de manifiesto una situación de aceleramiento en la reducción de la edad de inicio: el 35% comienza a beber entre los 16 y 18 años; el 31% lo hace entre los 13 y los 15; en tanto, hay un 9% que actualmente experimenta con el alcohol antes de esas edad.
El 62% de los jóvenes de la franja entre 16 y 24 años bebe, en el día usual de consumo, más de un litro de cerveza; el 20% en una misma jornada, bebe más de un litro de vino y el 10% más de medio litro de bebidas fuertes (vodka, whisky, ron o similares).
Pero... ¿por qué esto ha ido creciendo con el paso del tiempo?, ¿las familias de los jóvenes son menos rigurosas?, ¿los jóvenes son más rebeldes?. Lo cierto es que esto trae graves problemas en el corto y largo plazo. Aunque sea sólo durante los fines de semana, se ha comprobado que el consumo de alcohol en los jóvenes provoca daños irreversibles en el cerebro. Esto se debe a que, como todas las demás partes del organismo, el cerebro de las personas durante su adolescencia se encuentra en una etapa de maduración. Por lo tanto, en los adolescentes el alcohol afecta mucho más que en la adultez dado que no cuenta con las herramientas necesarias para defenderse de las constantes agresiones que implica la ingesta excesiva de alcohol.
Estas conclusiones fueron obtenidas a partir de diversos estudios que compararon con test congnitivos y con neuroimágenes (resonancia magnética) el cerebro de adolescentes que beben en exceso y los que lo consumen escasamente o directamente no lo hacen.
El alcohol en la adolescencia, además de ser un factor de riesgo para accidentes o conductas indebidas, daña la estructura cerebral con fallas inmediatas así como también secuelas cognitivas a largo plazo. Es importante que jóvenes y padres tomen conciencia del importante daño que produce el consumo excesivo de alcohol dado que estos no se podrán reparar. Así lo expresa el Profesor Dr. Ricardo F. Allegri que es Jefe de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de la Fundación FLENI.
"En el alcohol hay efectos de corto y largo plazo. En el corto está el riesgo de que se produzcan accidentes por caídas o choques automovilísticos, cuadros digestivos como vómitos y eventualmente una bronco aspiración pulmonar que puede generar graves consecuencias. Si se termina en un coma necesariamente hay muerte de neuronas", afirma Damin.
"En el largo plazo -continúa- hay un deterioro neurológico claro por la sumatoria de episodios agudos. Pero además hay graves afecciones hepáticas, porque es el hígado el que se encarga de metabolizar el alcohol y se ve sobrecargado".
Para recordar uno de los tantos episodios provocados entre muchas otras cosas por jóvenes excedidos en alcohol tenemos el "festejo" del día de la primavera y del Día del Estudiante del año 2011 en los bosques de Palermo donde se registraron incidentes, violencia, robos y demás. Se visualizaron casos en donde algunas personas debieron ser trasladadas por el SAME ya que estaban pasadas de alcohol en sangre y cerca de ingresar en coma alcohólico.
Otros, en cambio, no tendrán tan feliz destino y se verán acorralados por circunstancias poco favorables y a veces tristes. Entre ellos están los alcohólicos predispuestos tempranamente a que esta terrible enfermedad los atrape en esa etapa jovial de sus vidas.
Los caminos que los llevan a vivir experiencias tan desgraciadas son muchos y variados. Peo actualmente el mundo que nos toca compartir está demostrando que el alcoholismo ya se ha instalado con vigor en la juventud, sumiéndola en cruentas circunstancias que, años atrás, estaban reservadas a gente de mayor edad.
También estamos asistiendo a la triste evidencia de que el alcoholismo ya ha dejado de ser una cosa propia y casi exclusiva de los hombres. Hoy son muchas las mujeres que lo padecen y, entre ellas, la franja incluye a las jóvenes que se muestran sin ningún disimulo.

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